La versión remasterizada de The Last of Us Parte II para PC llegó con grandes expectativas. Tras el problemático lanzamiento de la primera parte en PC, se esperaba un salto cualitativo en la calidad técnica. Sin embargo, las pruebas indican que la nueva edición aún dista mucho de ser ideal y, en algunos aspectos, incluso se queda por debajo del rendimiento de la PlayStation 4 lanzada en 2013.
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Un análisis detallado de Digital Foundry revela que el rendimiento del juego en PC presenta inconsistencias preocupantes. Según la encuesta, una tarjeta gráfica RTX 3060, con 3,5 veces la potencia de procesamiento de la PS4, no puede duplicar la velocidad de fotogramas de la consola de la generación anterior.

El puerto de PC enfrenta limitaciones técnicas inesperadas
El análisis técnico muestra que el uso de la GPU en PC es desproporcionado. La versión probada presenta fallos, caídas repentinas de rendimiento e incluso congelamientos temporales sin previo aviso, lo que afecta directamente la experiencia del jugador. Sin embargo, incluso con la configuración al máximo, existen problemas como la aparición repentina de sombras, lo que interrumpe la inmersión.
En comparación directa con la PS4, la versión para PC no aprovecha la potencia del hardware disponible. Digital Foundry informa que, incluso con resoluciones similares y configuraciones equivalentes, la versión para PC no ofrece una mejora significativa. Esto se considera una excepción en el historial de ports analizados por el grupo.
Además, la estabilidad mostrada en la versión retrocompatible de The Last of Us Part II para PlayStation 5 (que ejecuta el título de PS4 Pro) supera a la de PC. El contraste es sorprendente, sobre todo considerando la promesa de un salto visual con la remasterización.

Las expectativas se vieron frustradas incluso después de las mejoras respecto al primer juego
A pesar de ser técnicamente superior a la versión para PC de The Last of Us Parte 1, que recibió fuertes críticas por sus graves fallos en su lanzamiento, la nueva edición aún no alcanza el nivel esperado para juegos de alto presupuesto. La falta de una optimización adecuada perjudica al título, obligando al jugador a realizar ajustes manuales para evitar una experiencia inferior a la ofrecida en una consola con más de una década de antigüedad.
Para los usuarios que invierten en hardware más potente, la decepción es aún mayor. La promesa de fidelidad gráfica y un rendimiento fluido se ve obstaculizada por limitaciones técnicas que no deberían existir en esta etapa. El port, si bien funcional, aún requiere mejoras para satisfacer a los fans de la franquicia.

El comportamiento del juego refuerza la advertencia sobre las optimizaciones en los lanzamientos para PC
El caso de The Last of Us Parte II reaviva el debate sobre la calidad de las adaptaciones de videojuegos. Incluso con la tecnología disponible y una base de jugadores exigente, muchos títulos siguen lanzándose sin el debido pulido. El resultado son experiencias inconsistentes, que dependen de la disposición del consumidor a solucionar los fallos con ajustes y paciencia.
Se espera que las futuras actualizaciones solucionen las inestabilidades y mejoren el rendimiento general. Mientras tanto, quienes quieran jugar en PC deberían reconsiderar sus expectativas y quizás considerar la PS4 como una opción más fiable para revivir la aventura de Ellie y Abby.

