Encontrar un anime que combine escenas de acción espectaculares, personajes carismáticos, un humor equilibrado y un toque de romance no es tarea fácil. Noragami logró ofrecer todo eso y mucho más.
Estrenada en 2014, la serie de anime adapta el manga de Adachitoka, que contó con más de 24 volúmenes publicados. Producida por Studio Bones, tuvo dos temporadas, con un total de 25 episodios y 4 OVAs. A nivel internacional, la serie cosechó una fiel base de seguidores, pero en Japón el resultado fue bastante diferente.

Éxito fuera de Japón

Mientras que Noragami ganó prominencia y se convirtió en un referente del género en el extranjero, en Japón la recepción fue tibia. El problema no fue la historia ni la animación, sino el factor que definió el futuro de muchos animes en aquel momento: las ventas de Blu-ray y DVD.
En la década de 2010, antes del dominio del streaming, el mercado japonés utilizaba estas cifras de ventas como principal indicador de éxito. Cuantos más fans compraran la versión física, mayores eran las posibilidades de una nueva temporada.
La razón del fallo interno

A pesar de su popularidad mundial, Noragami tuvo pocas ventas en Japón. Las dos primeras temporadas no alcanzaron cifras que justificaran la inversión en una secuela. Para los estudios, esto fue una clara señal de que el público japonés no estaba dispuesto a apoyar económicamente el proyecto.
Incluso con mucho material en el manga para adaptar, el bajo retorno financiero hizo inviable una tercera temporada.
¿Hay alguna esperanza?
Hoy en día, con el streaming cambiando la forma en que se financia el anime, existe una pequeña posibilidad de reevaluación. Plataformas como Crunchyroll y Netflix ya han ayudado a recuperar obras antiguas, pero en el caso de Noragami, siete años después de su finalización, no hay indicios de que Studio Bones tenga planes de revivirla.
Aun así, la comunidad de fans mantiene viva la esperanza. Después de todo, como dice el dicho, "la esperanza es lo último que se pierde".
